Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, Granada, 5 de junio de 1898-entre Víznar y Alfacar, Granada, 18 de agosto de 1936) fue un poeta, dramaturgo y prosista español, pertenece a la Generación del 27, es el poeta de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo XX. Como dramaturgo, se le considera uno de los más importante del teatro español del siglo XX, junto con Valle-Inclán y Buero Vallejo.
Biografía
Murió fusilado tras el golpe de estado en la Guerra Civil Española.
Nació en el municipio de Fuente Vaqueros, Granada (España), en el seno de una familia de posición económica desahogada, el 5 de junio de 1898. Su padre fue Federico García Rodríguez (1859-1945) y su
madre, Vicenta Lorca Romero (1870-1959) fue la segunda esposa de su
padre, maestra de escuela que fomentó el gusto literario de su hijo.
En 1909, cuando tenía once años, la familia se mudó a la ciudad de
Granada. En su adolescencia, se interesó más por la música, de hecho estudió piano con Antonio Segura Mesa.
Juventud y primeras obras
En 1914 se matriculó en la Universidad de Granada para estudiar Filosofía y Letras y Derecho. Durante esta época, el joven Lorca se reunía con otros jóvenes intelectuales en la tertulia "El Rinconcillo" del café Alameda.
En la Universidad recibió clases de Domínguez Berrueta, profesor de
Teoría de la Literatura y de las Artes, el cual llevó a Lorca y a sus
compañeros de viaje por Baeza, Úbeda, Córdoba, Ronda, León, Burgos y
Galicia. Estos viajes por distintas partes de España fueron los que
despertaron su vocación como escritor. De hecho, fruto de esto surgió su
primer libro en prosa "Impresiones y paisajes", publicado en 1918, una
pequeña antología de sus mejores páginas en prosa sobre temas políticos y
sobre sus intereses estéticos.
Vida en la residencia de estudiantes
En la primavera de 1919, varios de sus amigos de "El Rinconcillo" se trasladaron a Madrid, y Lorca, gracias a la ayuda de Fernando de los Ríos, quien le ayudó a convencer a sus padres a seguir sus estudios en la Residencia de Estudiantes, no tardó en unirse a ellos. Así pasó el poeta a formar parte de esta institución.
La Residencia de Estudiantes era en aquella época un hervidero intelectual, que acogió a figuras de la talla de Albert Einstein, John Maynard Keynes o Madame Curie,
lo que influiría enormemente en la formación intelectual de Lorca. De
esta forma, entre los años 1919 y 1926, se relacionó con muchos de los
escritores e intelectuales más importantes de España, como Luis Buñuel, Rafael Alberti o Salvador Dalí.
Entre 1919 y 1921, Lorca publicó Libro de poemas, compuso sus primeras Suites, estrenó El maleficio de la mariposa y desarrolló otras piezas teatrales. También
durante esta etapa, gracias otra vez a la ayuda de Fernando de los Ríos,
tuvo ocasión de conocer a Juan Ramón Jiménez, que influiría en su visión de la poesía y con el que llegaría a tener mucha amistad.
En mayo de 1921, Lorca volvió a Granada, teniendo así la oportunidad de conocer al maestro Manuel de Falla. Su
amistad les llevó a emprender varios proyectos en torno a la música, el cante jondo, los títeres, y otras actividades artísticas paralelas. Ese mismo año, Lorca escribió el Poema del cante jondo,
obra que no se publicaría hasta diez años después. Esos años en Granada
giraron alrededor de dos focos culturales: Falla y la tertulia de "El
Rinconcillo".
El 6 de enero de 1923, festividad de los Reyes Magos, Falla participó en una fiesta privada montada por Federico, Adolfo Salazar y Hermenegildo Lanz, dedicada a dos niñas de la familia, su hermana Isabel y Laura, la hija de Fernando de los Ríos. Se representó una adaptación lorquiana para títeres de cachiporra del cuento andaluz "La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón", un entremés atribuido a Cervantes.
En 1925 viajó a Cadaqués para pasar la Semana Santa en casa de su amigo Salvador Dalí. Esta visita y otra más larga en 1927
marcaron profundamente la vida y obra de ambos. Fruto de esta intensa
amistad fue la Oda a Salvador Dalí, obra que se publicó en la Revista de
Occidente en 1926. Además, fue el mismo Dalí el que animó al escritor a
iniciarse en la pintura, consiguiendo que en 1927 presentase su primera
exposición en las Galeries Dalmau de Barcelona. Por su parte, Lorca alentó a Dalí como escritor.
Generación del 27
Este grupo se caracteriza por fundir las formas de la poesía
tradicional (neopopularismo) con los movimientos de vanguardia; por
tratar los mismos temas de una manera similar (la muerte en sentido
trágico; el amor como fuerza que da sentido a la vida; preocupaciones
sociales como la injusticia, la miseria, etc.), por el uso de la
metáfora y la imagen; etc.
Volviendo a la vida de Lorca, se puede decir que la etapa de 1924 a
1927 fue el momento en el que el escritor llegó a su madurez como poeta.
Sin embargo, también es en esta época cuando Federico García Lorca
vive, según sus palabras, «una de las crisis más hondas de mi vida», a pesar de que sus obras Canciones y Primer romancero gitano,
publicados en 1927 y 1928 respectivamente, están gozando de gran éxito
crítico y popular. Esta crisis fue provocada por varios acontecimientos
en su vida. Por un lado, con el éxito del Romancero gitano,
comenzó a verse a Lorca como costumbrista, defensor de los gitanos,
ligado al folclore andaluz.
Éste se quejaba en una carta a Jorge Guillén
diciendo: «Me va molestando un poco mi mito de gitanería. Los gitanos
son un tema. Y nada más. Y, por otro lado, se separó de Emilio Aladrén,
un escultor con el que había mantenido una intensa relación afectiva.
Además, esta crisis debió agravarse cuando Lorca recibió las duras
críticas de Dalí y Luis Buñuel sobre el Romancero gitano. A pesar de esto, Lorca siguió trabajando y comenzando nuevos proyectos, como la revista Gallo de la que sólo se publicaron dos números o la obra Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, la cual intentó estrenar en 1929 pero fue prohibida por la censura de la Dictadura de Primo de Rivera.
Viaje a Nueva York
En 1929, Fernando de los Ríos propuso a Lorca que le acompañase en su
viaje a Nueva York. Éste aceptó viendo la oportunidad de aprender
inglés, renovar su obra y de vivir en el extranjero por primera vez; él
mismo describió su estancia en Nueva York como "una de las experiencias
más útiles de mi vida". En esta época inició Poeta en Nueva York, que no se publicó hasta cuatro años después de su muerte.
En 1930 dejó Nueva York para mudarse a la ciudad de La Habana en Cuba, donde exploró la cultura y la música cubana y trabajó en nuevos proyectos como El público y Así que pasen cinco años.
"La Barraca" ambulante
En Latinoamérica
En 1933 la compañía de Lola Membrives estrenó en Buenos Aires la obra
Bodas de sangre con un gran éxito popular. Por ello, Lorca recibió la
invitación de Lola Membrives y de su marido para viajar a esta ciudad.
Allí, consiguió triunfar profesionalmente y, gracias a esto, consiguió
su independencia económica. A lo largo de los seis meses que permaneció
en Buenos Aires, tuvo la oportunidad de dirigir Bodas de sangre, la cual
fue representada más de ciento cincuenta veces, Mariana Pineda, La
zapatera prodigiosa, El Retablillo de don Cristóbal y una adaptación de
"La dama boba" de Lope de Vega. También durante este tiempo tuvo la
ocasión de dar varias conferencias y de hacer nuevas amistades como Pablo Neruda, Juana de Ibarbourou y Ricardo Molinari, Salvador Novo, y Pablo Suero.
Cuando García Lorca volvió de nuevo a su país natal, en 1934. Terminó obras como Yerma,
Doña Rosita la Soltera, La casa de Bernarda Alba y Llanto por Ignacio
Sánchez Mejías; revisó obras como Poeta en Nueva York, Diván del Tamarit
y Suites; hizo un viaje a Barcelona para dirigir algunas de sus obras,
recitar sus poemas y dar conferencias; siguió representando obras con La
Barraca; organizó clubes de teatro; etc. También tuvo una gran estadía
en Montevideo, Uruguay, donde terminó de escribir un par de obras y
tenía contacto con los artistas locales, tales como Juana de Ibarburú.
Sin embargo, es también en este momento cuando en España se empieza a
vivir una época de violencia e intolerancia. La situación política era
insostenible. Estaba a punto de estallar la Guerra Civil española.
Últimos días y fusilamiento
Colombia y México,
cuyos embajadores previeron que el poeta pudiera ser víctima de un
atentado debido a su puesto de funcionario de la República, le
ofrecieron el exilio, pero Lorca rechazó las ofertas y se dirigió a la Huerta de San Vicente para reunirse con su familia. Llegó allí el 14 de julio de 1936, tres días antes de que estallara en Melilla la sublevación militar contra la República.
El día 20, el centro de Granada estaba en poder de las fuerzas
falangistas y el cuñado de Federico y alcalde de la ciudad, Manuel
Fernández-Montesinos, fue arrestado en su despacho del ayuntamiento.
Sería fusilado un mes más tarde.
En Granada buscó refugio en casa de la familia de su amigo el poeta Luis Rosales, donde se sentía más seguro ya que dos de sus hermanos, en los que confíaba, eran destacados falangistas. A pesar de ello, el 16 de agosto de 1936, se presentó allí la Guardia Civil para detenerlo. Acompañaban a los guardias Juan Luis Trescastro . Según el historiador Ian Gibson, se acusaba al poeta de «ser espía de los rusos, estar en contacto con éstos por radio, haber sido secretario de Fernando de los Ríos y ser homosexual».
Fue trasladado al Gobierno Civil, y luego al pueblo de Víznar donde pasó su última noche en una cárcel improvisada, junto a otros detenidos.
Federico García
Lorca fue fusilado a las 4:45 h de la madrugada del 18 de agosto en el camino que va de Víznar a Alfacar.
Su cuerpo permanece enterrado en una fosa común anónima en algún lugar
de esos parajes. Trescastro presumiría después de
haber participado personalmente en los asesinatos, recalcando la homosexualidad de Lorca.
Después de su muerte
Después de su muerte se publicaron Primeras canciones y Amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín.
En mayo de 2012 salió a la luz su última carta, dirigida a su amigo íntimo, el escritor y crítico Juan Ramírez de Lucas
Obra
El universo lorquiano se define por un palpable sistematismo: la
poesía, el drama y la prosa se alimentan de obsesiones —amor, deseo,
esterilidad— y de claves estilísticas constantes. La variedad de formas y
tonalidades nunca atenta contra esa unidad cuya cuestión central es la
frustración.
Estilo
Los símbolos: de acuerdo con su gusto por los elementos
tradicionales, Lorca utiliza frecuentemente símbolos en su poesía. Se
refieren muy frecuentemente a la muerte aunque, dependiendo del
contexto, los matices varían bastante. Son símbolos centrales en Lorca:
- La luna: es el símbolo más frecuente en Lorca. Su significación más frecuente es la de muerte, pero también puede simbolizar el erotismo, la fecundidad, la esterilidad o la belleza.
- El agua: cuando corre, es símbolo de vitalidad. Cuando está estancada, representa la muerte.
- La sangre: representa la vida y, derramada, es la muerte. Simboliza también lo fecundo, lo sexual.
- El caballo (y su jinete): está muy presente en toda su obra, portando siempre valores de muerte, aunque también representa la vida y el erotismo masculino.
- El toro: García Lorca era aficionado a los toros; según sus palabras : "Creo que los toros es la fiesta más culta que hay en el mundo. Es el drama puro en que el cual el español derrama sus mejores lágrimas y su bilis. Es el único sitio a donde se va con la seguridad de ver la muerte rodeada de la más deslumbradora belleza (...) "
- Las hierbas: su valor dominante, aunque no único, es el de ser símbolos de la muerte.
- Los metales: también su valor dominante es la muerte. Los metales aparecen bajo la forma de armas blancas, que conllevan siempre tragedia.
La metáfora: es el procedimiento retórico central de su estilo. Bajo la influencia de Góngora,
Lorca maneja metáforas muy arriesgadas: la distancia entre el término
real y el imaginario es considerable. En ocasiones, usa directamente la
metáfora pura. Sin embargo, a diferencia de Góngora, Lorca es un poeta conceptista, en el sentido de que su poesía se caracteriza por una gran condensación expresiva y de contenidos, además de frecuentes elipsis.
El neopopularismo:
aunque Lorca asimila sin problemas las novedades literarias, su obra
está plagada de elementos tradicionales que, por lo demás, demuestran su
inmensa cultura literaria. La música y los cantos tradicionales son presencias constantes en su poesía.
Poesía
La obra poética de Lorca constituye una de las cimas de la poesía de la Generación del 27 y de toda la literatura española.
La poesía lorquiana es el reflejo de un sentimiento trágico de la vida,
y está vinculada a distintos autores, tradiciones y corrientes
literarias. En esta poesía conviven la tradición
popular y la culta. Aunque es difícil establecer épocas en la poética
de Lorca, algunos críticos diferencian dos etapas: una de juventud y
otra de plenitud.
Época de juventud
Aquí se incluyen sus primeros escritos: Impresiones y paisajes (en prosa, aunque sin embargo muestra procedimientos característicos del lenguaje poético) y Libro de poemas (escrito bajo el influjo de Rubén Darío, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez); en este poema García Lorca proyecta un amor sin esperanza, abocado a la tristeza.
La Diputación de Granada editó en 1986 una antología poética, seleccionada, presentada y anotada por Andrew A. Anderson (ISBN 84-505-3425-9). Esta antología aporta Suites (1920–1923) y Poemas en prosa (1927–1928). En Suites se encuentra «Cancioncilla del niño que no nació» (pág. 71), y en Poemas en prosa «Degollación de los Inocentes» (pág. 150). En estos escritos el poeta hace referencia al drama del aborto.
La viudita y el Conde Cabra, basada en una historia real y que llegó a sus oídos a través de una canción infantil
Época de plenitud
Comienza con el Poema del cante jondo (1921) que, mediante la
unidad temática, formal, conceptual y la expresión de los sentimientos,
debida en parte a su inspiración folclórica, describe la lírica neopopularista de la Generación del 27.
En Primeras canciones (1936) y Canciones (1927) emplea las mismas formas: la canción y el romance. Los temas del tiempo y la muerte se enmarcan en el alba, la noche, la ciudad andaluza y los paisajes lunares.
La muerte y la incompatibilidad moral del mundo gitano con la sociedad burguesa son los dos grandes temas del Romancero gitano. Destacan los procedimientos habituales de poesía de origen popular, y la influencia del compositor Manuel de Falla.
La obra poética de García Lorca se cierra con Seis poemas gallegos y la serie de once poemas amorosos titulada Sonetos del amor oscuro. Lorca siempre ha contado con el respeto y admiración incondicional de los poetas de generaciones posteriores a la Guerra Civil. Considerado un poeta maldito, su influencia se ha dejado sentir entre los poetas españoles del malditismo.
Libros de poesía
- Libro de poemas (1921)
- Poema del cante jondo (1921)
- Oda a Salvador Dalí (1926)
- Romancero gitano (1928)
- Poeta en Nueva York (1930)
- Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1935)
- Seis poemas galegos (1935)
- Diván del Tamarit (1936)
- Sonetos del amor oscuro (1936)
Teatro
El teatro de García Lorca es, con el de Valle-Inclán, el de mayor importancia escrito en castellano en el siglo XX.
Es un teatro poético, en el sentido de que gira en torno a símbolos
medulares —la sangre, el cuchillo o la rosa—, de que se desarrolla en
espacios míticos o presenta un realismo trascendido, y de que, en fin,
encara problemas sustanciales del existir. El lenguaje, aprendido en
Valle-Inclán, es también poético. Sobre Lorca influyen también el drama modernista (de aquí deriva el uso del verso), el teatro lopesco (evidente, por ejemplo, en el empleo organizado de la canción popular), el calderoniano (desmesura trágica, sentido de la alegoría) y la tradición de los títeres. La producción dramática de Lorca puede ser agrupada en cuatro conjuntos: farsas, comedias «irrepresentables» (según el autor), tragedias y dramas.
Entre las farsas, escritas entre 1921 y 1928, destacan La zapatera prodigiosa, en la que el ambiente andaluz sirve de soporte al conflicto, cervantino, entre imaginación y realidad, y Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, complejo ritual de iniciación al amor, que anuncia los «dramas irrepresentables» de 1930 y 1931:
Consciente del éxito de los dramas rurales poéticos, Lorca elabora las tragedias Bodas de sangre (1933) y Yerma (1934), conjugación de mito, poesía y sustancia real.
Los problemas humanos determinan los dramas. Así, el tema de la «solterona» española (Doña Rosita la soltera, 1935), o el de la represión de la mujer y la intolerancia en La casa de Bernarda Alba (1936), para muchos la obra maestra del autor.
Obras teatrales
- El maleficio de la mariposa (1921)
- Mariana Pineda (1927)
- La zapatera prodigiosa (1930)
- Retablillo de Don Cristóbal (1928)
- El público (1930)
- Así que pasen cinco años (1931)
- Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín (1933)
- Bodas de sangre (1933)
- Yerma (1934)
- Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores (1935)
- La casa de Bernarda Alba (1936)
- La fuerza de la sangre (inacabada) (1936)